martes, 25 de septiembre de 2007

El paro de los empleados de la Aduana

Durante cuatro horas no hubo controles en Ezeiza

Un tigre de Bengala llevado por su domador cruza el hall central del espigón internacional del aeropuerto de Ezeiza, y un turista estadounidenses transporta varios loros en la caja de un televisor de plasma de 50 pulgadas sin que nadie repare en estos hechos o intente detenerlos.
Nada de eso pasó, por supuesto. Pero cualquier otra cosa, no tan absurda e inverosímil, podría haber ocurrido ayer. A la mañana, bien temprano, fue un momento único e ideal para ingresar o sacar del país cualquier cosa sin tener que soportar control alguno en 147 pasos fronterizos (por tierra y agua), 10 plataformas de petróleo, oleoductos y gasoductos y 20 aeropuertos habilitados para el transporte de carga.
Pese a que se había comprometido a realizar una guardia esencial, el Sindicato Unico del Personal Aduanero de la República Argentina (Supara), que realizó ayer un paro total de 7 a 19 en Ezeiza y en el Aeroparque, en repudio del procedimiento del miércoles pasado, en el cual fueron detenidos 11 aduaneros, acusados de aceptar dinero para dejar pasar mercadería por fuera de las normas, no cumplió con lo prometido.
Ayer, de 7 a 11, no hubo ninguna inspección de lo que ingresó o salió de la Argentina en el aeropuerto más importante del país. Pero no fue la única irregularidad. Tampoco hubo controles de los marbetes de los equipajes para constatar que cada pasajero retirara sólo el suyo.

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